Ilustración: Mell Montezuma

Más allá de los festivales

Los fondos conocidos como SSA podrían apoyar a los negocios que cerraron de manera inesperada

Originally published on May 12, 2020, in English

Traducido por Gisela Orozco

Mientras que la mayoría de las decisiones del mundo se toman en torres universitarias y cámaras de gobierno, los impactos del COVID-19 se ven y se sienten en nuestros ambientes cotidianos: en nuestros hogares, hospitales y tiendas. Las insuficiencias del alivio federal y la escasez de equipo básico de protección personal, hacen cada vez más difícil la lucha para los que están en primera línea.

Muchas de las tiendas familiares ubicadas en las calles comerciales han estado en riesgo de cerrar, esto debido a la falta de ingresos y a la incapacidad de cubrir costos durante la orden de quedarse en casa. Al mismo tiempo, las cifras de desempleo aumentaron y las deficiencias de la oficina de desempleo del estado han hecho difícil que las personas se mantengan a flote.

A medida que las comunidades vulnerables se esfuerzan por obtener la ayuda financiera disponible, las Áreas de Servicios Especiales (SSA por sus siglas en inglés), analizan de qué manera utilizar sus fondos para resolver los problemas sociales y económicos que surgen en sus comunidades.

Qué son las SSA

Las SSA son distritos fiscales en los vecindarios que financian servicios y programas en las calles comerciales dentro del distrito donde se encuentran. Según el Departamento de Planificación y Desarrollo de la municipalidad, el objetivo de las SSA es promover iniciativas de desarrollo comercial y económico.

No hay muchas limitantes en cómo cumplen esta misión. Las SSA organizan todo, desde los mercados de jardineros, hasta la limpieza de nieve adicional en las calles principales de un barrio, y muchas SSA contratan empresas privadas de seguridad para brindar vigilancia adicional en el corredor.

Frecuentemente, las SSA dedican parte de sus esfuerzos a coordinar algunos de los eventos más populares de Chicago, como son el Desfile del Orgullo Gay (SSA #8), el festival Lollapalooza (SSA #1), y la fiesta de cuadra Silver Room. (SSA #61).

Debido a los diferentes valores de propiedad en la ciudad, algunas SSA están mejor financiadas que otras, pero lo que está claro es que tienen la capacidad (y autonomía) para costear actividades críticas y triviales en nombre del desarrollo económico.

Aunque la alcaldesa Lori Lightfoot y el Gobernador J.B. Pritzker tenían opiniones distintas sobre cuál será la suerte de estos tan populares festivales de verano, algunas SSA ya tomaron la decisión de cancelar sus eventos, los cuales generan grandes cantidades de dólares.

La SSA #42 en South Shore, rápidamente optó por cancelar su muy esperado South Shore Summer Festival, esto con la finalidad de dar mejor mejor uso al dinero, como es la lucha de la comunidad contra el COVID-19 que está afectando desproporcionadamente al área de South Shore. Esta SSA fue recientemente objeto de escrutinio por su mal manejo financiero en su evento del año pasado, en el que la actuación del cantante Robin Thicke reunió a miles de residentes.

Con la cancelación del Summer Festival, la SSA rápidamente se movilizó para solicitar propuestas sobre el uso de más de $120,000 en fondos recientemente disponibles para ayudar a la lucha contra la pandemia.

En una reunión realizada el 8 de abril, comisionados de las SSA, dueños de negocio y Leslie Hairston, concejala del 5to Distrito, presentaron varias propuestas, que iban desde el suministro de comidas y comestibles para poblaciones vulnerables, hasta la creación de plataformas para que las empresas no esenciales realizaran ventas y generaran ingresos.

El abismo está entre la emisión de fondos con la única intención de proteger a los negocios no esenciales y sus empleados, o la elaboración de un programa que podría ayudar a las necesidades domésticas a los residentes. Es difícil realizar un argumento para un “mejor uso” de los fondos, cuando cada propuesta podría proporcionar ayuda que es desesperadamente necesaria, al menos a algunos grupos demográficos dentro de la comunidad, pero dado el propósito del las SSA de generar desarrollo comercial y económico, hay un desafío filosófico que se presenta a lo largo de este proceso.

De la misma manera que el coronavirus ha desafiado al mundo entero a innovar en sus operaciones diarias —como es obligando a los servicios profesionales a trabajar detrás de una webcam, a las universidades considerar los títulos electrónicos, y al mundo entero a redefinir lo que es “esencial”—, también ha creado circunstancias en las que los órganos de gobierno son llamados a reimaginar sus funciones y responsabilidades.

¿Es responsabilidad de las SSA ayudar a sus socios comerciales o a los residentes de la comunidad? 

SSA: Cómo trabajan y cómo obtienen dinero

Para entender qué son las Áreas de Servicios Especiales (SSA), es importante entender cómo están financiadas y a qué entidades diversas están vinculadas.

Con el fin de crear una SSA, un proveedor de servicios (típicamente una cámara de comercio u otra asociación de negocios sin fines de lucro), realiza un estudio de viabilidad para el área deseada y hace la solicitud al Departamento de Planificación y Desarrollo de la ciudad para iniciar el proceso de establecer una SSA.

Una vez aprobado el procedimiento, el proveedor de servicios se encarga de formar un comité asesor, y las dos entidades trabajan con un consultor para formular un plan y reunir datos a fin de completar los documentos de solicitud restantes. Este proceso incluye la organización de reuniones comunitarias, la creación de un presupuesto, la recaudación de firmas de los contribuyentes del vecindario y la búsqueda de la aprobación del Concilio, pero los detalles de este proceso revelan quiénes son las partes interesadas SSA y exactamente a quiénes contribuyen.

Las SSA se financian mediante un impuesto sobre la propiedad que se le cobra a las propiedades comerciales dentro de determinados límites (áreas de cierto barrio). Esto significa que una parte de los impuestos que los dueños de negocios y los propietarios pagan, se asignan al presupuesto de la SSA; los inquilinos de propiedades con zonas comerciales en el distrito podrían ver rentas más altas como resultado de este impuesto adicional.

Este presupuesto es generalmente acordado por las partes interesadas del vecindario cada año fiscal, y a cambio, los negocios que pagan a la SSA se convierten en subcontratistas y se benefician de los servicios de SSA, mientras que proporcionan sus servicios para programas como el South Shore Summer Festival.

Esta estructura de financiamiento, que en muchos sentidos define la obligación de las Áreas de Servicios Especiales, es lo que hace que este momento fuera particularmente un reto para SSA #42. Si bien el desarrollo económico es un motor importante para la salud de una comunidad, la ayuda directa a los residentes no entra exactamente en el ámbito de la SSA.

Y ante una pandemia que sin duda, ha conducido al cierre de negocios y corredores comerciales vacíos, algunos comisionados quieren aferrarse a sus armas y apoyar a los negocios, en particular los que han tenido que dejar de operar, mientras que otros comisionados han propuesto programas que tendrán un mayor beneficio para el público en general. 

El SSA #42 busca hacer ambas cosas, ya que los comisionados aprobaron una propuesta de la Cámara de South Shore que proporcionaría donaciones de $3,000 a diez negocios en el distrito, y otra propuesta que daría suministros a la tienda principal de comestibles en la comunidad, Local Market, esto con fondos para construir un servicio de reparto de comestibles.

Durante todo el proceso Jared Lewis, director de la SSA #42, ha dicho que la comisión está dando importancia a guiarse por los objetivos de la comisión y utilizar los datos para tomar decisiones costeables. Cita la intención original del programa SSA, diciendo que “la gente con mejor posición para saber cómo desarrollar sus comunidades… es la comunidad”. Sin embargo, Lewis también dijo que la capacidad de una SSA para hacer una buena política se basa en su capacidad para sacar conclusiones de “los hechos objetivos”.

En todos los niveles del gobierno, las hojas de datos están siendo elaboradas y analizadas para medir los impactos de COVID-19 y las respuestas políticas subsiguientes. Asimismo, la SSA #42 y su proveedor de servicios, la Cámara de South Shore, están haciendo todo lo posible para recopilar datos sobre sus socios comunitarios a fin de entender el daño en sus corredores, pero se desconocen muchas cosas.

Lo que se sabe, es que los negocios considerados no esenciales se han visto obligados a cerrar y parar sus ventas, lo que las hace vulnerables a pagos incumplidos y a cierres permanentes.

La propuesta de Lewis habría llenado un vacío conocido: propuso crear una plataforma en línea para que los negocios no esenciales en South Shore vendan sus productos, esto por supuesto, con el apoyo de una campaña de mercadotecnia. No habría muchas barreras para realizar este plan, y los gastos serían mínimos. La propuesta también se ajusta al deber de la SSA de apoyar a las empresas del distrito.

Las diferencias del plan a la acción

Es aquí donde las filosofías difieren: otras propuestas se adaptaron para proporcionar ayuda directa al mayor número posible de residentes. Con datos similares, estas propuestas están dirigidas específicamente a residentes que pueden haber perdido sus trabajos, residentes de la tercera edad con movilidad limitada, o trabajadores de primera línea que tienen poco tiempo y tranquilidad.

Leslie Hairston, concejala del 5to Distrito, propuso una colaboración entre la SSA y los restaurantes de la comunidad para proporcionar comidas a los socorristas y trabajadores de la salud, un esfuerzo que estimó, costaría $30,000.

Otra propuesta que fue aprobada, destina otros $33,000 para desarrollar un servicio de entrega de comestibles para los residentes comunitarios, un esfuerzo que implicaría una asociación con el nuevo Local Market, y una oportunidad potencial de fondos para los bancos de la comunidad.

Sin embargo, estas propuestas, si bien son vastas en cuanto a la asignación presupuestaria, carecen de logística. Para el servicio de entrega de comestibles, presuntamente proporcionado por Instacart, quedan muchas preguntas sobre cómo construir un programa de este tipo, cómo crear conciencia y administrarlo, y cómo asegurarse de que se distribuye de manera equitativa. 

Programas como ese son considerablemente más completos en recursos que los de Lewis o Ra’Oof Saleem (que propuso una campaña de mercadotecnia en redes sociales para las empresas y servicios de la comunidad), y su justificación se deriva de supuestos equívocos que deben investigarse antes de actuar.

¿Cómo deberán usarse los SSA en tiempos de crisis?

Todos estos planes tienen un beneficio público claro, y el debate en el que participan los comisionados es, no obstante, saludable. Una discusión crítica como esta, es necesaria para diseñar y ejecutar programas eficaces, y en este caso, la discusión no sería posible sin la cancelación del Summer Fest.

Ahora que el tema del uso de estos fondos ha vuelto a la mesa, la SSA #42 ha sido retada a reimaginar cómo es que esos fondos podrían ser utilizados en el futuro.Recientemente algunos comisionados de la SSA comenzaron a cuestionar si el Summer Festival está generando realmente el desarrollo económico que la SSA está encargado de cosechar. De hecho, a principios de este año fue la primera vez que la SSA presentó una propuesta para evaluar alternativas al festival. 

Durante mucho tiempo, Amena Karin, ex directora y actual comisionada, ha defendido el repensar la eficacia del festival, diciendo que no genera el nivel de activación empresarial que tendría si estuviera ubicado a lo largo de los pasillos comerciales de la comunidad en contraposición a su sitio actual, el South Shore Cultural Center. Karim citó varias alternativas ante un festival de una sola edición, mencionando a los mercados de los jardineros y los festivales callejeros más pequeños.

También fue pionera realizando el Connect South Shore Arts Festival en 2017, que fue una asociación entre la SSA #42 y Silver Room y Connect Gallery, de Hyde Park. Connect South Shore fue un festival de fin de semana con eventos desde talleres de bienestar hasta proyecciones de películas y actuaciones musicales. La combinación de actividades y con múltiples vendedores a lo largo del corredor de la calle 71, sirvió como una activación ideal tanto para la comunidad como para las partes interesadas, comercialmente hablando. Esfuerzos como estos, son lo que Karim considera los usos más “óptimos y generadores de ingresos” de los dólares SSA, pero una cosa sigue siendo difícil en la elaboración de programas y la medición de los datos de impacto.

Lewis, también estudiante de segundo año de maestría en la Escuela Harris de Estudios de Políticas Públicas de la Universidad de Chicago, está al tanto de la importancia de la formulación de políticas basadas en la evidencia. Aunque no está totalmente a favor o en contra de eventos grandes como el Summer Festival, considera que se necesita una infraestructura más inteligente y sólida que con la que trabaja la SSA, esto para medir el impacto de las iniciativas.

Como una entidad financiada por los contribuyentes y encargada de generar desarrollo comercial y económico, ninguna SSA tiene la misma composición. La SSA #42 es muy diferente a la SSA #1 en el Loop, y tampoco es muy similar a SSA #61 en el barrio vecino de Hyde Park. Con el treinta y un por ciento de sus residentes que viven por debajo del umbral de la pobreza y con corredores comerciales en gran parte, vacantes, es importante que los dólares de la SSA #42 vayan muy lejos, y las mejores inversiones se hacen tomando en cuenta la base de datos.

Lewis sugiere que un esfuerzo de colaboración entre la SSA y el Departamento de Planificación y Desarrollo de la municipalidad para recopilar datos específicos del barrio más allá del censo, sería útil para una entidad como la SSA.

Mientras que la SSA #42 repiensa sus usos durante esta crisis, la adquisición de estos recursos estará en mente cuando la pandemia termine. En un panorama de financiamiento tan desconectado como el que estamos viendo a nivel federal, estatal y local, es una suerte que entidades como las Áreas de Servicios Especiales existan. Los problemas que suelen surgir cuando los departamentos asignan fondos a jurisdicciones más pequeñas, son que los dólares no llegan a los más vulnerables, no satisfacen todas las necesidades si llegan a los más vulnerables o no llegan a nadie en absoluto.

Pero las Áreas de Servicios Especiales tienen el contexto para asegurar que las variables menos visibles dentro de la comunidad puedan ser resueltas. Mientras que las Áreas de Servicios Especiales son susceptibles a la política, y a veces dan una imagen falsa de cómo es realmente la comunidad, se esperaría que en tiempos de crisis, estos síntomas no desalienten a hacer lo mejor para sus comunidades en su conjunto.

En el caso de la SSA #42, los $120,000 que previamente habrían sido destinados para el Summer Festival de South Shore es ahora parte de una chequera con el propósito de fortificar uno de los últimos barrios del lago con la minoría mayoritaria. Lo que van a hacer con ese dinero depende de ellos; hay maneras juiciosas y otras más imprudentes. Pero lo que seguramente está en la mente de los comisionados de la SSA #42, es cómo se gastarán estos dólares en el futuro, y los recursos que necesitarán para hacer un verdadero impacto. 

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Malik Jackson se graduó recientemente en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, donde se especializó en Estudios Urbanos y Planificación.

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