El Primero de mayo tuvo sus orígenes en Chicago con la masacre de Haymarket de 1886 y se ha convertido en un día de conmemoración mundial dentro del movimiento obrero, comúnmente conocido como el Día Internacional de los Trabajadores. 

Hace veinte años, el 1 de mayo del 2006, trabajadores en Chicago abandonaron sus turnos, estudiantes mexicoamericanos se salieron de clases y otros participaron en boicots económicos. Entre 400,000 y medio millón de personas paralizaron el centro de la ciudad. Esta manifestación resonó en las principales ciudades, en lo que se describió como el despertar de un gigante dormido y un “Día sin inmigrantes”. 

Una serie de marchas relativamente más pequeñas generaron el impulso necesario para la masiva marcha del 1 de mayo de 2006. Una manifestación el 10 de marzo en el Loop, organizada por el Comité 10 de Marzo, movilizó a la gente para organizarse y atrajo la atención de los principales medios de comunicación. Se animó a la gente a ausentarse del trabajo y de la escuela. La única escuela secundaria en La Villita en aquel entonces, la Farragut Career Academy, vio salir a cerca de la mitad de sus estudiantes, según informó el Tribune. El Primero de mayo, el periódico reportó que el ochenta por ciento de los estudiantes de Farragut y de la escuela secundaria Benito Juárez, en Pilsen, abandonaron las clases.

Este año, miles de personas salieron a las calles como parte de más de 3,000 eventos del Primero de mayo en todo Estados Unidos, impulsados por demandas contra Trump e ICE, el apoyo a los trabajadores sobre los “ricachones”, llamados contra la guerra en Irán y la solidaridad con Palestina. El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, estuvo en la primera línea de la marcha mientras esta partía desde Union Park hacia el Loop, en un momento dado alzando un puño en el aire.

El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, caminó junto a la comunidad en la marcha del Día del Trabajo el 1 de mayo de 2026, en Chicago, Illinois. Credit: Jacqueline Serrato.

“Un reconocimiento a todos los estudiantes de nuestras Escuelas Públicas de Chicago y a nuestros educadores, quienes han declarado este día como un día de acción cívica”, dijo Johnson esa mañana, refiriéndose a un nuevo acuerdo entre CPS y el Sindicato de Maestros de Chicago para conmemorar el 1 de mayo tanto dentro como fuera de la escuela. “El movimiento obrero está en buenas manos, pues contamos con estudiantes en toda esta ciudad que están generando conciencia sobre lo que significa la justicia, no sólo en Chicago, sino en todo el mundo”.

La actual caracterización de los inmigrantes como chivos expiatorios por parte de la administración de Trump les suena familiar a aquellos que recuerdan el clima antiinmigrante y xenofóbico bajo el mandato de George W. Bush, el cual se intensificó en el periodo posterior al 11 de septiembre y desencadenó movilizaciones masivas en 2006.

Alrededor de medio millón de personas participaron en la marcha “Día Sin Inmigrantes” de 2006 en el centro de Chicago.
Credit: Joseph Voves.

Aunque los agentes de ICE y la Patrulla Fronteriza no estaban cazando a las personas de la misma manera en que se llevó a cabo el “Operativo Midway Blitz” el verano pasado —el cual cobró la vida de Silverio Villegas González y estuvo a punto de asesinar a Marimar Martínez—, los agentes federales bajo la administración de Bush infundieron miedo a los inmigrantes mediante redadas rutinarias en fábricas y una estrecha colaboración con la policía de Chicago.

Sin embargo, fue una propuesta política racista, HR 4437 o Ley de Protección Fronteriza, Antiterrorismo y Control de la Inmigración Ilegal de 2005, indignó a los habitantes hacia la acción. Mejor conocida como la Ley Sensenbrenner (bautizada así en honor al congresista republicano de Wisconsin que la patrocinó), el proyecto de ley pretendía criminalizar a los trabajadores inmigrantes al convertir su estatus no autorizado en un delito grave federal en lugar de una infracción civil; amenazaba con acusar a cualquiera que ayudara a los inmigrantes de ser contrabandista que prestaba auxilio y complicidad a criminales; buscaba construir cientos de millas del muro fronterizo; y, lo que es crucial, exigía a los empleadores utilizar una base de datos gubernamental para verificar el estatus de sus empleados.

Alrededor de medio millón de personas participaron en la marcha “Día Sin Inmigrantes” de 2006 en el centro de Chicago.
Credit: Joseph Voves.

Finalmente, el proyecto de ley fue aprobado por la Cámara, pero no por el Senado, en gran medida debido a la resistencia generalizada que se hizo evidente en las marchas del 10 de marzo y el 1 de mayo.

En el vigésimo aniversario del 10 de marzo, los organizadores originales de las marchas se reunieron en Casa Michoacán en Pilsen. Reflexionaron sobre las estrategias de base que jugaron a su favor veinte años atrás y planificaron otra marcha para el Primero de mayo con el fin de protestar las condiciones y el trato de los inmigrantes bajo la administración de Trump.

“Dejamos a un lado el ego y reconocimos que sí, como mexicanos, ese era el sentimiento de las hometown associations, de las federaciones de los clubes, que nuestro gobierno nos había olvidado. De que no importábamos suficiente. Y había una energía que había que canalizar”, afirmó José Luis Gutiérrez, actual director ejecutivo de Casa Michoacán DuPage, refiriéndose a cerca de una docena de federaciones cívicas que representaban a inmigrantes de diferentes estados mexicanos y que se involucraron en 2006.

Moisés Zavala formaba parte del sindicato United Food & Commercial Workers (UFCW) y recordó haber intentado recolectar firmas para una ordenanza de salario digno para trabajadores de tiendas de cadena, conocido como el Big Box Living Wage Ordinance, por la cual su sindicato estaba haciendo campaña; sin embargo, solo logró conseguir unas pocas, ya que la multitud del 10 de marzo era tan densa que la gente se encontraba hombro con hombro. Los medios locales estimaron que unas 100,000 personas asistieron a esa marcha. 

Alrededor de medio millón de personas participaron en la marcha “Día Sin Inmigrantes” de 2006 en el centro de Chicago.
Credit: Joseph Voves.

“Nunca la comunidad se ha vuelto a mover de esa manera”, afirmó el periodista y organizador de Arise Chicago, Jorge Mújica, quien formó parte del Comité 10 de Marzo. “El radio jugó un papel, la prensa jugó un papel, y las organizaciones jugaron un papel… Ya no había intención de marchar como forma de mover a la comunidad. Hubo otras formas pero no de marchar. Se olvidó que salir a la calle era una forma importantísima de manifestarse”.

Antes de la influencia de las redes sociales, los trabajadores inmigrantes se movilizaban mientras escuchaban la radio en español en las cocinas de los restaurantes y en las fábricas. Tal como reportó el Weekly en una entrevista de 2023 con el exlocutor de radio Rafael Pulido, “El Pistolero”, su programa matutino en La Que Buena 105.1 FM se convirtió en un foro abierto para que los oyentes expresaran sus puntos de vista y escucharan a expertos legales y activistas.

“Además de decirle a la gente que saliera a marchar, también les informábamos sobre qué más podían hacer”, dijo Pulido. “¿Quiénes eran sus representantes estatales en sus distritos?, ¿a quiénes podían llamar? y ¿cuál era su postura sobre el tema?”.

Hubo coordinación con los suburbios del oeste, que se unieron a las acciones de Chicago, así como con otras ciudades que también participaron. Solo las marchas de Los Ángeles se compararon con las cifras de Chicago; sin embargo, los medios de comunicación informaron de marchas significativas en Nueva York, el estado de Washington, Las Vegas, Miami, Orlando, San Francisco, Sacramento, Oakland, Atlanta, Denver, Phoenix y Nueva Orleans.

“¿Cómo es que podemos trasmitir esas experiencias a la juventud de hoy y a los no-jovenes de hoy?”, les preguntó Zavala a sus contemporáneos. “Porque hay todavía gente de nuestra edad que dicen, ‘ah, las marchas no hacen nada’. Como que se les olvidó o no conectaron. No supieron ese cambio que logramos… ¿Cómo la podemos repetir?”.

Laura Garza, la nueva directora ejecutiva del grupo laboral Arise Chicago, participaba en aquel entonces en la Sección Local 1 del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU); ella recuerda que, tras las marchas, existía un gran sentido de esperanza respecto a lo que el presidente Barack Obama podría hacer por los inmigrantes. Confiaban en obtener una vía hacia la residencia permanente y, eventualmente, hacia la ciudadanía. 

“Estábamos tan felices de haber elegido a un primer presidente negro y progresista. Y creo que uno de los errores que cometimos, tanto como organizadores como dentro del movimiento obrero, fue pensar que habíamos elegido a la persona que iba a resolverlo todo. Y pensamos que la política sería la única respuesta a todo esto, porque llegamos a decir: ‘Hoy marchamos, mañana votamos’. Votamos. Registramos a muchísima gente para votar, y aquí estamos, 20 años después”, afirmó.

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[“S]ólo mediante la unidad podremos conquistar la liberación que buscamos y merecemos en materia de derechos laborales, derechos de voto, derechos de los inmigrantes, justicia racial y justicia económica”, declaró Lawrence Benito, director ejecutivo de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados de Illinois (ICIRR), durante la reunión del Primero de mayo este año. “Este es un movimiento nacional en expansión, cuyo objetivo no es solo defender a nuestras comunidades, sino también luchar por la dignidad, la seguridad y la justicia”.

La pancarta de Silverio Villegas González creada por Holiday Studios fue prominente en la marcha del Día del Trabajo el 1 de mayo de 2026, en Chicago, Illinois. Credit: Jacqueline Serrato.

Un elemento central de la marcha fue una enorme pancarta con el rostro sonriente de Silverio Villegas González, un inmigrante mexicano de 38 años, originario de Irimbo, Michoacán, que había vivido en el área de Chicago durante casi 20 años antes de ser asesinado por agentes de ICE. A diferencia de los asesinatos de Renee Good y Alex Pretty a manos de ICE en Minnesota, el crimen de Villegas González ha quedado impune, sin que se haya llevado a cabo ninguna investigación al respecto. La pancarta fue pintada en acrílico por un grupo de jóvenes en un taller de arte comunitario llamado Holiday Studios, situado en el vecindario de Brighton Park.

Gerardo Cazares, artista y dueño del taller, explicó que decidieron representar a Villegas González porque fue objeto de persecución “por parte de agentes federales que operaban sin rendir cuentas a nadie, amparados por las políticas federales. Semanas antes, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) promocionaba imágenes alusivas al ‘Destino Manifiesto’ —una ideología arraigada en el expansionismo supremacista blanco— y, poco después, un padre de nuestra comunidad fue asesinado tras dejar a sus hijos en la escuela”, relató. “Utilicé el lenguaje visual del movimiento “Black Lives Matter” (Las vidas negras importan) como gesto de solidaridad. Este es el momento de nuestra generación para exigir justicia”.

La Comisión de Responsabilidad de Illinois, un panel convocado por el gobernador JB Pritzker, para investigar el Operativo Midway Blitz realizó numerosas investigaciones, incluyendo más de 60 entrevistas con profundidad con víctimas y testigos sobre encuentros violentos durante el asedio. En un informe publicado el 30 de abril, la comisión formuló una serie de recomendaciones, entre las que se incluye una carta en la que se señala directamente a la Fiscal del Condado de Cook, Eileen O’Neill Burke. 

Si Burke “no quiere investigar”, dijo el juez Rubén Castillo, presidente de la Comisión de Responsabilidad de Illinois, durante una conferencia de prensa, debería “hacerse a un lado y permitir que un fiscal especial intervenga y haga lo que se tenga que hacer”.

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Jacqueline Serrato es editora emérita del Weekly y la exeditora en jefe.

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