Illustration by Thumy Phan

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A pocos días de que los trabajadores declararan una victoria parcial sobre El Milagro después de meses de protesta contra una cultura laboral abusiva, los trabajadores de una planta de tostadas y totopos, El Ranchero, en el lado suroeste, también protestaron frente a la sede con demandas similares.

A principios de marzo, diecisiete empleados y ex empleados de la empresa matriz, Authentico Foods, que también es propietaria de La Guadalupana, un fabricante de tamales, comenzaron a reunirse en una iglesia durante su tiempo libre para conocer sus derechos. Los empleados reportaron quejas sobre las condiciones de trabajo en tres plantas —en 4457 S. Kildare Ave., 4545 S. Tripp Ave. y 4647 S. Archer Ave.— que incluían abuso verbal y físico, la falta de aumentos y descansos regulares y represalias por organizarse, en violación de las leyes de Illinois.

Sandra Fernández, una trabajadora de control de calidad que vive en La Villita, fue una de tres empleados que fueron despedidos por motivos ambiguos poco después de ponerse en contacto con la organización de derechos laborales Arise Chicago. Ella dijo que los trabajadores quisieron contactar a sus supervisores varias veces este año y en marzo intentaron entregar cartas y peticiones a la gerencia, pero fueron ignorados.

En un comunicado de Alejandro Castro, presidente y director ejecutivo de Authentico Foods, dijo: “No comentamos sobre las preocupaciones de los empleados. Tenemos una política de puertas abiertas por la cual nuestros empleados son bienvenidos y animados a hablar y resolver sus inquietudes con la gerencia”.

Pero South Side Weekly vio videos que mostraban a los trabajadores, todavía con sus redes para el cabello puestas, afuera de las instalaciones de la avenida Tripp, tocando la puerta sin que los dejaran entrar en al menos dos ocasiones distintas. Les tuvieron que dejar las cartas por la entrada del correo.

En una conferencia de prensa el 14 de abril, los trabajadores denunciaron despidos injustos, gerentes abusivos y condiciones de trabajo agotadoras. Fárnandez agregó, “En repetidas ocasiones yo me senté con el señor Alejandro Castro y le hice saber. Tengo emails, yo no estoy hablando nomas por hablar. Tengo las pruebas en la mano, y cuando quiera–él dice que se va a juntar con nosotros–cuando quiera yo se las muestro”.

Fernández dijo que fue despedida el 19 de marzo casi acabando su turno sin previo aviso ni justificación, y que sus compañeros de trabajo fueron despedidos de manera similar, lo cual cree que ha desanimado a quienes ya estaban indecisos de organizarse.

Photo by Jacqueline Serrato

César Hernández, un empleado de nueve años que también fue despedido, había sido seleccionado por sus compañeros como el vocero del lugar de trabajo para hablar con la gerencia. “Luego, un sábado, en mi día libre, recibí una llamada de mi supervisor. Me dijo que ‘ya no me necesitaban’ en la empresa. Le pregunté por qué y no me supo decir. Pregunté de quién era la decisión. Dijo que no podía decírmelo”.

A través de la presión colectiva, los trabajadores han logrado obtener compromisos verbales de la empresa, como aumentos de un dólar a todos los trabajadores, más veinticinco centavos adicionales para los trabajadores con antigüedad y entrenamiento para los gerentes. Pero a los trabajadores despedidos no les ofrecieron devolverles sus trabajos de inmediato.

Luego de la conferencia de prensa, la empresa dijo que consideraría reincorporar a los trabajadores que fueron despedidos, le dijo Fernández al Weekly. Según Laura Garza, directora del centro de trabajadores de Arise Chicago, “Dijeron que van a arreglar los problemas con los ‘breaks’, los descansos de almuerzo, van a asegurarse que los compañeros tomen su hora de almuerzo antes de la quinta hora del trabajo, como requiere la ley del estado… Sobre los días pagados de enfermedad, van a revisar su política y dejaran de exigir comprobantes médicos o [recetas] antes del tercer día de ausencia”.

Los trabajadores de El Ranchero reconocieron que se sintieron inspirados por la organización laboral en El Milagro, que resultó en más de $1.3 millones en aumentos de sueldo colectivos, el fin a una semana laboral ilegal de siete días y el fin a requisitos ilegales para días de enfermedad pagados, entrenamiento para gerentes contra el acoso sexual y aire acondicionado en los comedores.

La Guadalupana y El Ranchero son fabricantes establecidos de productos mexicanos en Chicago. Cada uno hizo popular su marca al operar en La Villita por varias generaciones, antes de fusionarse bajo el nombre de Authentico Foods y expandirse en el lado suroeste.

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Jacqueline Serrato es la editora-en-jefe del Weekly.

 

 

 

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